Misiones VnT – Pangoa!

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Luego de casi 22 horas de viaje pudimos al fin pisar suelo Pangoino, no veíamos la hora de llegar para conocer el tan famoso pueblo acogedor y caliente que nos esperó y se mantuvo siempre con los brazos abiertos. Sábado 26 de Julio, el mejor lugar para pasar Fiestas Patrias, San Martin de Pangoa, llegamos ese día y la mejor lluvia que he visto en mi vida nos recibió. Nunca conocí otro lugar con personas más amables y amorosas que en Pangoa, ellos nos recibieron con una deliciosa cena acompañada de calor familiar. Fueron días para servir, para conocer nuevas personas, para entablar lazos fuertes de amistad, para disfrutar de la maravillosa naturaleza y sobre todo para compartir del amor de Dios.

El pequeño auditorio de la plaza nos esperaba listo para el dictado de los talleres y actividades programadas. Recuerdo habernos levantado temprano, algunos chicos se dirigieron a la plaza y otros a la iglesia para la escuela de niños, viene a mi memoria la imagen de Daniela que con mucha paciencia dibujó máscaras e hizo jugar a los niños.Ya en el transcurso del día recuerdo que Ceci no soltaba de su mente la idea de crear un teatro, la mayoría pensaba que teníamos poco tiempo para realizarlo pero logramos terminar las escenas con la perseverancia de Ceci y la dirección de Juan Carlos, claro!. Recuerdo ver a Beatriz super empeñosa, dando tips para hacer una mejor actuación. Pilar, la mejor manager y organizadora de eventos del mundo, adecuó los accesorios de nuestro vestuario y no dejó de capturar ninguna escena del teatro.Todos nos sentimos bien de que la gente que observaba, lleve un mensaje para su vida. Recuerdo ver a Majo tomando de la mano a todas las personas que podía, para que estas, puedan pasar al frente y hacer la oración junto a Betto que siempre tuvo tanta facilidad de llegar a los corazones de los demás. Recuerdo también haber escuchado a los niños corear, “Señor, vida me das, Tú me das fe, te amo a Ti”, niños sinceros que se quebraban al hacer una oración. Niños como Soledad, una niña de 10 años que fue la más amorosa que conocí jamás, practicó malabares, nos aplaudió, cantó en el escenario y marcó mi vida. También Recuerdo ver a Juanca enseñar a los niños a malabarear con mucho cariño y paciencia. Los chicos de música, Sebastián (Jesús), Ivan (el chico de la gran sonrisa), Hanko, Billy (Biyi), Betto (Señor Betto), Merliss que con su hermosa voz, además de cumplir el sueño de Ivan, deleitó a todos, y finalmente yo, pudimos ofrecer nuestro talento y compartir de La palabra con las canciones junto al servicio infaltable de Jireh en multimedia. Recuerdo ver a Hanko super animado y a Jireh sorprendida, firmando autógrafos junto a los niños. Llegó la hora del paseo por los alrededores, el anfitrión de todo el viaje fue Hilbert y Biyi, pangoinos orgullosos de su tierra, que junto a Amadeo (el sabelotodo) hicieron de nuestro paseo a las cataratas y al río Sonomoro, dejando de lado las picaduras de hormigas gigantes, EL MEJOR!

Este fue mi primer viaje con “Vino Nuevo Tribal”, al principio no entendí el verdadero trasfondo del viaje pero con el pasar de las horas pude ver lo importante que fue para esa gente tenernos en su pueblo, pude entender que hay mucho por hacer, que hay niños que son capaces de pedirte tu numero de celular, llamarte, averiguar el lugar en donde te ubicas y salir a tu encuentro para disfrutar de tu compañía, niños que necesitan de mucho afecto, padres que se alegran de ver a sus hijos malabarear, personas que están hambrientas de recibir el mensaje de Dios. Todos aprendimos mucho del viaje, yo aprendí que todos tenemos talentos y dones y que estos deben ser explotados con pasión como símbolo de agradecimiento a Dios por habérnoslo otorgado. También aprendí que nuestros problemas se hacen minúsculos cuando sabes que hay tanto por hacer. Estoy segura que tengo grandes amigos y una gran familia en “Vino” y agradezco a Dios por darme tanto.

Dios bendice nuestra vida para bendecir a otros.

-Alejandra Zumrán-

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